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domingo, 15 de septiembre de 2019

Entrevista radial."Lo que crees, creas"



Este jueves que pasó, 12 de septiembre, tuve el gusto de ser entrevistada por Keila Castillo, del programa Hogar & Estilo, de Radio Punto. Me encantó la manera en que fluyó la entrevista, tan natural y tan espontánea. Y tocamos uno de mis temas favoritos: Las creencias. Y el poder de lo que nuestras creencias hacen en nuestra vida, para bien o para mal. Cómo el poder transformarlas puede cambiar completamente nuestra vida, incluso nuestra biología, según lo demuestra la epigenética.

Comparto el link de YouTube acá para el que quiera enterarse un poco sobre este poder que reside en todos los seres humanos…




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domingo, 14 de junio de 2015

Reconocer para Transformar

Hace más o menos dos años finalmente me decidí a abrir mi página en Facebook, “Sentir para Sanar” y mi blog, solangedufourq.blogspot.com. No lo había hecho antes porque, según mi ego, “aún no estaba lista”. El título había llegado a mí mucho tiempo antes… llegó y se instaló en mi corazón, esperando que yo me animara a darle forma.

Hoy, MIL “likes” después en Facebook retomo el tema de Sentir para Sanar. Sigue siendo válido, pero en mí algo se ha transformado. Ahora creo que el concepto que me hace más sentido es RECONOCER para TRANSFORMAR.

Hay cosas que no podemos reconocer... cosas que no queremos ver o simplemente no nos atrevemos a ver. Pero cuando reconocemos algo, por más doloroso o incómodo que sea, podemos hacer algo al respecto.

domingo, 23 de febrero de 2014

Miedo: Un verdadero diamante en bruto

El miedo. Tan escurridizo y misterioso que se inventa mil y un nombres para no ser descubierto.  Celos, envidia, enojo, tristeza, timidez, culpa, vergüenza, comparación, insuficiencia, crítica… O incluso conceptos aceptados socialmente, como “por respeto”, “sé modesto”,  “pasa desapercibido”, “hay que obedecer”…  todo, al final, puro miedo.

A veces aparece en forma de “verdades universales”, paradigmas, creencias generalizadas – de tu familia, de tu grupo o de tu género – que hasta se sienten cómodas. Nos sirven de excusa para no tener que pasar por todo lo que implica desafiar a todos los defienden esos conceptos a capa y espada. Son como viejos amigos que nos acompañan en el día a día.  Se vuelven parte de nuestra personalidad, de nuestro carácter o en nuestra personalidad en sí: el tímido, la víctima, el enfermito, la pobrecita, el “recha”… ¡En fin!

En el miedo ni siquiera importa si estás solo o acompañado. En familia por ejemplo, a la mayoría se nos enseña – tácitamente – a ocultarlo. Es un tema que no se habla abiertamente. Todos saben en algún nivel que existen… incluso se comparte. “Todo va a estar bien”, se nos dice del diente al labio; pero se lo que se vive es miedo y ausencia de fe. No hay congruencia.

domingo, 16 de febrero de 2014

El alto precio de la congruencia

Aprender a ser congruente, a usar mi intuición, es algo que me ha tomado mucho esfuerzo, mucho trabajo personal y mucha consciencia. Me ha costado también muchas amistades, negocios, “aparentes oportunidades”, severas críticas, alejamientos, etc. Y ha requerido de mi parte una enorme valentía, persistencia, determinación y fe. He tenido que aprender a abrazar la incertidumbre.

En mis conferencias me encanta comparar el cuerpo humano con un termómetro o “indicador” de nuestra intuición. Porque así lo veo yo. Nuestras sensaciones físicas, así como nuestras emociones, son indicadores, tan claros como los números decimales de un termómetro electrónico. Sólo hay que poner atención, aprender a usarlo… igual que con uno de esos sofisticados aparatos electrónicos.

Llevo más o menos siete años de haber iniciado este camino de “despertar espiritual”. Y, poco a poco, uso mejor mi intuición. A veces me sorprendo alegremente reconociendo de inmediato una sensación física desagradable que me dice: “Esto no es para ti. Apártate.” Ni lo cuestiono y me aparto. Otras veces me descubro sintiendo un cuantioso placer y armonía en todo mi cuerpo al observar un atardecer, un lindo jardín, los ojos de mi perrito cuando lo acaricio, un grupo de personas riendo o al sentir la sensación de los brazos de mis hijas a mi alrededor cuando nos apapachamos viendo una película, o al escuchar un profundo silencio o una melodía hermosa… 

miércoles, 10 de julio de 2013

Mi propia Cocina Mágica

A
 principios del 2012, un grupo de amigas y yo decidimos juntarnos regularmente para leer juntas un libro sobre relaciones de pareja, discutirlo, hacer los ejercicios propuestos por la autora y así, juntas, sanar de una vez por todas esa área de nuestras vidas. Todas estábamos separadas o divorciadas y habíamos terminado mal nuestras relaciones de pareja. O no las habíamos terminado de una manera que nos permitiera concluir esta etapa como quisiésemos. No pareciera posible tener una relación de pareja sana.


Todos los viernes por la mañana nos juntábamos en mi casa, en un porche maravilloso frente al hermoso jardín que tenía y hablábamos por largas horas. Hablábamos sobre nuestras experiencias, nuestros sentimientos, nuestras expectativas, nuestras vidas y de aquellos que fueron nuestras parejas. Logramos tener una amistad muy cercana, muy íntima, muy fuerte.  

miércoles, 5 de junio de 2013

Amarme para poder amar…


T
engo la firme creencia de que todos tenemos un ‘camino de vida’. Que cada uno de nosotros – aunque podamos tener diversos obstáculos en nuestra vida – tenemos un tema en específico en donde se nos dificulta más el avanzar. Para algunos es la salud, para otros la economía, para otros la carrera… y para algunos de nosotros, la pareja.
Durante mi vida he tenido varias parejas. Ha habido cosas ‘positivas’ y cosas ‘negativas’ en cada una de esas relaciones. Sin embargo, no siempre tuve el nivel de conciencia que tengo el día de hoy; antes pensaba que era mala suerte, malas elecciones, cosas del destino… Y, de esa manera, no tomaba lo positivo de ellas: el aprendizaje.

Poco a poco, mientras fui avanzando en este camino terapéutico fui aprendiendo que lo que nos rodea, nuestra realidad exterior, solamente es un reflejo de nuestra realidad interior… así que, poco a poco comencé a poner atención en lo que vivía para poder asimilar lo que me correspondía y sanarlo. Comencé a darme permiso de vivir de otra manera. Decidí cambiar mi realidad interior para poder cambiar mi realidad exterior.

jueves, 16 de mayo de 2013

¿Por qué Sentir para Sanar?



H
ace muchos años estaba, sin ser consciente de ello, atravesando una fuerte depresión. La misma, como pasa muchas veces en la vida, era más evidente para otros que para mí misma, que me encontraba como en el ojo de un huracán, totalmente aislada de mí alrededor y sin poder contactar ninguna luz que ofreciera sacarme de ahí.

Alguien muy importante para mí se acercó y me preguntó por qué no buscaba la ayuda de un profesional. Con la ignorancia sobre el tema y la falta de consciencia propia que me caracterizaba en ésa época, le respondí que no quería tocar de nuevo todas aquellas memorias que quedaron en mi niñez y que eran tan dolorosas para mí. Ya las había dejado atrás, en el pasado y que quería que se quedaran ahí. Poco sabía yo en ese entonces que, sin sanar mi pasado, no sería capaz de vivir realmente en el presente y darme cuenta de todo lo bueno que había en ése momento de mi vida.