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sábado, 9 de mayo de 2015

Nuestro nombre: una marca indeleble

El nombre que estaba dispuesto para mí al nacer, era Sofía. En honor a mi mamá. Pero justo antes de que mi papá saliera para el registro civil a inscribirme, mi abuela materna le recordó que él siempre había querido nombrar a una hija Solange. No porque supiera su significado, ni nada por el estilo. Porque desde que lo escuchó, quedó fascinado.

En alguno de mis artículos de este blog mencioné el año pasado que había descubierto el significado de mi nombre: “Consagrada solemnemente.” Pero no busqué nada más.

No sé por qué nunca antes me había interesado en saber su significado. En realidad, ahora que lo pienso, es curioso, pues siempre me ha atraído como la astrología, la numerología, nuestro sexo, los nahuales mayas y ahora los neurotransmisores, marcan nuestra personalidad. Hace muchos años que sé que el nombre también. Y, no sólo eso sino que, viviendo en Guatemala, en donde quizás habremos menos de cinco personas de nombre Solange, la mayoría de gente, lo primero que me pregunta es “¿Y qué significa tu nombre?”. A lo que siempre respondí, “no sé.”

Cuando descubrí el año pasado que significaba Consagrada Solemnemente, me encantó… mis papás, sin saberlo, marcaron mi destino. Sí, mi vida está consagrada solemnemente a Dios. No en el sentido tradicional de la palabra – o lo que concebimos como una persona consagrada a Dios. Y menos solemne. De solemne no tengo ni un pelo.

sábado, 20 de septiembre de 2014

Confesión: No soy perfecta

Eventualmente me pasa que alguna persona me comenta, normalmente con valentía pero otras veces con miedo, a veces con amor y humildad y otras con soberbia y desprecio, que se dio cuenta de que yo no soy perfecta… ¿¿¿???

Y esta persona me dice le sorprende darse cuenta de que a veces tengo miedo, que pierdo el
equilibrio, que me enojo, que me enfermo, que me canso, que siento tristeza, que me tomo mi tiempo para sanar, que tengo asuntos inconclusos en mi vida, que no soy una persona que se mantiene en equilibrio, balance y paz el 100% del tiempo… ni nada por el estilo… ¿¿¿???

No me ha pasado solamente en esta época de mi vida; me pasó también en el pasado, cuando buscaba vehementemente a Dios a través de la iglesia, el único camino que entonces conocía. Alguna gente, con sarcasmo me decía que no era perfecta a pesar de estar tan cerquita de Él… Yo pensaba que era PRECISAMENTE porque no era perfecta que lo buscaba con tanto anhelo, con tanta ansia, porque sentía que había tantas cosas sucediendo en mi vida y que no podía con ellas…

miércoles, 5 de junio de 2013

Amarme para poder amar…


T
engo la firme creencia de que todos tenemos un ‘camino de vida’. Que cada uno de nosotros – aunque podamos tener diversos obstáculos en nuestra vida – tenemos un tema en específico en donde se nos dificulta más el avanzar. Para algunos es la salud, para otros la economía, para otros la carrera… y para algunos de nosotros, la pareja.
Durante mi vida he tenido varias parejas. Ha habido cosas ‘positivas’ y cosas ‘negativas’ en cada una de esas relaciones. Sin embargo, no siempre tuve el nivel de conciencia que tengo el día de hoy; antes pensaba que era mala suerte, malas elecciones, cosas del destino… Y, de esa manera, no tomaba lo positivo de ellas: el aprendizaje.

Poco a poco, mientras fui avanzando en este camino terapéutico fui aprendiendo que lo que nos rodea, nuestra realidad exterior, solamente es un reflejo de nuestra realidad interior… así que, poco a poco comencé a poner atención en lo que vivía para poder asimilar lo que me correspondía y sanarlo. Comencé a darme permiso de vivir de otra manera. Decidí cambiar mi realidad interior para poder cambiar mi realidad exterior.