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sábado, 9 de mayo de 2015

Nuestro nombre: una marca indeleble

El nombre que estaba dispuesto para mí al nacer, era Sofía. En honor a mi mamá. Pero justo antes de que mi papá saliera para el registro civil a inscribirme, mi abuela materna le recordó que él siempre había querido nombrar a una hija Solange. No porque supiera su significado, ni nada por el estilo. Porque desde que lo escuchó, quedó fascinado.

En alguno de mis artículos de este blog mencioné el año pasado que había descubierto el significado de mi nombre: “Consagrada solemnemente.” Pero no busqué nada más.

No sé por qué nunca antes me había interesado en saber su significado. En realidad, ahora que lo pienso, es curioso, pues siempre me ha atraído como la astrología, la numerología, nuestro sexo, los nahuales mayas y ahora los neurotransmisores, marcan nuestra personalidad. Hace muchos años que sé que el nombre también. Y, no sólo eso sino que, viviendo en Guatemala, en donde quizás habremos menos de cinco personas de nombre Solange, la mayoría de gente, lo primero que me pregunta es “¿Y qué significa tu nombre?”. A lo que siempre respondí, “no sé.”

Cuando descubrí el año pasado que significaba Consagrada Solemnemente, me encantó… mis papás, sin saberlo, marcaron mi destino. Sí, mi vida está consagrada solemnemente a Dios. No en el sentido tradicional de la palabra – o lo que concebimos como una persona consagrada a Dios. Y menos solemne. De solemne no tengo ni un pelo.

viernes, 7 de marzo de 2014

Gozar de ser mujer, contra todo pronóstico

Crecí sólo entre mujeres. Nacimos cuatro niñas y fuimos criadas por nuestra mamá, con ayuda de una amorosa Nana que aún es parte de la familia. La mayoría del tiempo estuve en colegio de mujeres; incluso me gradué de uno que diría que es feminista. Hace seis años que vivo sola con mis dos hijas mujeres y estoy rodeada por muchas amigas. Hasta la música que escucho es de mujeres.
Sin embargo, no aprendí a amar ser mujer. No a un nivel profundo. Aún si nadie que me conozca de toda la vida diría que es así, sino todo lo contrario.
He sido una rebelde toda mi vida; mas no siempre tuve la fortaleza ni la congruencia como para ser fiel a mis ideas. Sobre todo con mis parejas. Podían no gustarme muchas cosas, pero al final, el miedo inconsciente a ser rechazada, a no ser amada o a ser abandonaba triunfaba, muy a pesar de mí misma…
Aunque aparentemente toda la vida he sido una aguerrida defensora de la mujer y del Ser Mujer, no sabía apreciar ni amar mi ser mujer.

miércoles, 15 de enero de 2014

¿Soy intimidante o consciente?

Hace un par de días me reuní con un amigo a revisar una propuesta de trabajo. Un amigo de mi camino espiritual. Después de hablar de la propuesta, salió a la conversación el hecho de que terminé con mi última pareja y las razones por las cuales esto se había dado. Él se quedó confundido cuando acabé de contarle… Definitivamente consideraba que era justificable… pero no entendía los pormenores. Se puso las manos en la cabeza y dijo: “(los hombres) ¡Estamos en pañales!”.

Para mis amigas mujeres la cosa no pudo estar más clara. Lo captaron inmediatamente. Muchas con historias de abuso de poder por parte de hombres en sus vidas. Casi todas en un proceso de sanación, de crecimiento espiritual. Ninguna ya dispuesta a “volver atrás” y a ser la misma de antes. No más acallar sus voces internas, hacerse pequeñas para que el que esté a su lado se pueda sentir grande, apagar su luz para que otros brillen, vivir una vida sin sentido, pero “cumpliendo su deber de mujeres”. Siendo “buenas.”


martes, 2 de julio de 2013

Conferencia sobre las diferencias entre hombres y mujeres

Este jueves 4 de julio, estaré impartiendo la primera de una serie de conferencias sobre las diferencias entre hombres y mujeres. El conocer estas diferencias nos permite relacionarnos con el otro sexo con mayor fluidez, con mayor comprensión y receptividad, en vez de confrontación. Te invito a acompañarme y a conocer más sobre este tema tan amplio, tan interesante y tan útil. Divertido a veces también, si nos permitimos verlo así. 

Entrevista de Mujeres Completas a Solange Dufourq, de Sentir para Sanar

sábado, 29 de junio de 2013

Hombres negociadores, mujeres colaboradoras


D
urante una relación muy importante en mi vida, muchas veces me encontré sintiéndome realmente triste, decepcionada y llena de dolor por lo que yo consideraba en ese momento la falta de apoyo de quien era mi pareja. Muy lejos estaba yo de saber que en realidad no era que él no me apoyara, sino que era hombre y que, naturalmente, funcionaba de forma totalmente distinta a mí, que soy mujer.

Me acuerdo de momentos puntuales en que realmente necesitaba su ayuda, desde hacer cosas simples como ayudarme a cargar el tambo de agua o bajar las bolsas del supermercado del carro, hasta sentir su apoyo en períodos en que yo la estaba pasando muy mal emocionalmente en mi trabajo. No recibía la ayuda que yo necesitaba. Y él parecía no darse cuenta. Peor aún, parecía no importarle. Y yo me quejaba, resoplaba, me llenaba de resentimiento, alegaba…


lunes, 27 de mayo de 2013

Dejar de callar para estar en paz



E
n mis relaciones muchas veces me encontré con frustración, desesperación, tristeza y enojo reprimidos… lo cual era muy incómodo además de que me mantenía anclada en el papel de víctima de las circunstancias… totalmente impotente ante mi entorno. No decía nada por temor a alejar de mí a aquellos que amaba y que anhelaba me amaran. Lo que menos quería era ‘irritar’ o ‘hacer enojar’ a estas personas.

Aprendí a ‘no molestar’. Quería demostrarle al mundo que yo era diferente de las demás mujeres. Que yo no importunaba, no me enojaba, no era posesiva ni celosa, era muy independiente, no necesitaba nada… ni cariño, ni tenía ningún tipo de deseo o necesidad afectiva. Yo ‘me las podía’ todas.