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principios del 2012, un grupo de amigas y yo
decidimos juntarnos regularmente para leer juntas un libro sobre relaciones de
pareja, discutirlo, hacer los ejercicios propuestos por la autora y así,
juntas, sanar de una vez por todas esa área de nuestras vidas. Todas estábamos
separadas o divorciadas y habíamos terminado mal nuestras relaciones de pareja.
O no las habíamos terminado de una manera que nos permitiera concluir esta etapa
como quisiésemos. No pareciera posible tener una relación de pareja sana.
Todos
los viernes por la mañana nos juntábamos en mi casa, en un porche maravilloso
frente al hermoso jardín que tenía y hablábamos por largas horas. Hablábamos
sobre nuestras experiencias, nuestros sentimientos, nuestras expectativas, nuestras
vidas y de aquellos que fueron nuestras parejas. Logramos tener una amistad muy
cercana, muy íntima, muy fuerte.

