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miércoles, 15 de enero de 2014

¿Soy intimidante o consciente?

Hace un par de días me reuní con un amigo a revisar una propuesta de trabajo. Un amigo de mi camino espiritual. Después de hablar de la propuesta, salió a la conversación el hecho de que terminé con mi última pareja y las razones por las cuales esto se había dado. Él se quedó confundido cuando acabé de contarle… Definitivamente consideraba que era justificable… pero no entendía los pormenores. Se puso las manos en la cabeza y dijo: “(los hombres) ¡Estamos en pañales!”.

Para mis amigas mujeres la cosa no pudo estar más clara. Lo captaron inmediatamente. Muchas con historias de abuso de poder por parte de hombres en sus vidas. Casi todas en un proceso de sanación, de crecimiento espiritual. Ninguna ya dispuesta a “volver atrás” y a ser la misma de antes. No más acallar sus voces internas, hacerse pequeñas para que el que esté a su lado se pueda sentir grande, apagar su luz para que otros brillen, vivir una vida sin sentido, pero “cumpliendo su deber de mujeres”. Siendo “buenas.”


jueves, 21 de noviembre de 2013

Un libro que me está enamorando...


H
ace unas semanas, como algunos de ustedes sabrán, decidí darle vacaciones a mi mente. Dejé los libros teóricos y empecé una novela. Aunque, en realidad, si he de ser honesta, no creo que cuente como novela… pero lo leí completo, después de más de año y medio de no leer uno. Leí “Cartas para Claudia”, de Jorge Bucay; qué, no sólo me encantó, sino que, además, profundizó mi admiración por el escritor; este psicólogo argentino tan auténtico, tan profundo, tan simple, tan maravilloso, tan amoroso, tan rebelde y tan sabio…

Así que me siento feliz de “estar en la jugada” de nuevo… leer que es algo que me produce tanto gozo! Al terminar, rápidamente me dirigí a mi librera a elegir “al siguiente candidato.” La boca se me hacía agua de ver tanto libro por escoger… y los ojos me brillaban. Pero me contuve. Tenía que ser congruente con mi decisión. Elegiría algo sencillo, algo con lo que pudiera fluir y no hacer trabajar a mi mente con teoría sobre la mente y el espíritu humano, el amor, el ego, en fin… Así que elegí para continuar un libro sencillo que había leído hace más de diez años: El Alquimista, de Paulo Coelho. Al principio pude fluir… Sin embargo, sentía muy extraño que – aunque no me recordara qué seguía ni en qué termina – ya todas las imágenes estaban construidas en mi mente. Era como… como ir descubriendo algo, porque lo había olvidado por completo, pero al mismo tiempo algo que ya conocía de memoria… no sé describirlo mejor… y, aunque lo disfrutaba, digamos que carecía de motivación sin la posibilidad de crear las imágenes, las sensaciones, los sonidos, los olores… Lo dejé. A la fuerza, ni el pan es bueno.

miércoles, 10 de julio de 2013

Mi propia Cocina Mágica

A
 principios del 2012, un grupo de amigas y yo decidimos juntarnos regularmente para leer juntas un libro sobre relaciones de pareja, discutirlo, hacer los ejercicios propuestos por la autora y así, juntas, sanar de una vez por todas esa área de nuestras vidas. Todas estábamos separadas o divorciadas y habíamos terminado mal nuestras relaciones de pareja. O no las habíamos terminado de una manera que nos permitiera concluir esta etapa como quisiésemos. No pareciera posible tener una relación de pareja sana.


Todos los viernes por la mañana nos juntábamos en mi casa, en un porche maravilloso frente al hermoso jardín que tenía y hablábamos por largas horas. Hablábamos sobre nuestras experiencias, nuestros sentimientos, nuestras expectativas, nuestras vidas y de aquellos que fueron nuestras parejas. Logramos tener una amistad muy cercana, muy íntima, muy fuerte.  

miércoles, 5 de junio de 2013

Amarme para poder amar…


T
engo la firme creencia de que todos tenemos un ‘camino de vida’. Que cada uno de nosotros – aunque podamos tener diversos obstáculos en nuestra vida – tenemos un tema en específico en donde se nos dificulta más el avanzar. Para algunos es la salud, para otros la economía, para otros la carrera… y para algunos de nosotros, la pareja.
Durante mi vida he tenido varias parejas. Ha habido cosas ‘positivas’ y cosas ‘negativas’ en cada una de esas relaciones. Sin embargo, no siempre tuve el nivel de conciencia que tengo el día de hoy; antes pensaba que era mala suerte, malas elecciones, cosas del destino… Y, de esa manera, no tomaba lo positivo de ellas: el aprendizaje.

Poco a poco, mientras fui avanzando en este camino terapéutico fui aprendiendo que lo que nos rodea, nuestra realidad exterior, solamente es un reflejo de nuestra realidad interior… así que, poco a poco comencé a poner atención en lo que vivía para poder asimilar lo que me correspondía y sanarlo. Comencé a darme permiso de vivir de otra manera. Decidí cambiar mi realidad interior para poder cambiar mi realidad exterior.