E
|
n
mis relaciones muchas veces me encontré con frustración, desesperación, tristeza
y enojo reprimidos… lo cual era muy incómodo además de que me mantenía anclada
en el papel de víctima de las circunstancias… totalmente impotente ante mi
entorno. No decía nada por temor a alejar de mí a aquellos que amaba y que anhelaba
me amaran. Lo que menos quería era ‘irritar’ o ‘hacer enojar’ a estas personas.
Aprendí
a ‘no molestar’. Quería demostrarle al mundo que yo era diferente de las demás
mujeres. Que yo no importunaba, no me enojaba, no era posesiva ni celosa, era
muy independiente, no necesitaba nada… ni cariño, ni tenía ningún tipo de deseo
o necesidad afectiva. Yo ‘me las podía’ todas.