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domingo, 12 de abril de 2015

Tus creencias: una cuestión de vida o muerte




Nací en una familia en donde mis antepasados se morían de 50 y pico años. Del corazón; infartos masivos o derrames. Crecí creyendo que me moriría a esa edad. Y mi mamá nos dijo toda la vida que ella moriría igual que su papá, a la misma edad. Era una verdad absoluta para ella, aunque ahora entiendo que era sólo una creencia. 

Trece días antes de su muerte, un 1° de noviembre, mi mamá se sentó a hablar con mi hermanita de 18 años después del tradicional fiambre. Había llegado el momento en el cronograma. Y en esa charla le dio todas las indicaciones para su velorio y su entierro. Tenía deseos bien específicos; creencias muy expansivas sobre la muerte, creo yo – excepto por la premura de morir y la necesidad de ser leal a su familia en la enfermedad y la muerte. 

miércoles, 14 de mayo de 2014

Cuando Dios nos obliga a vernos: Ser Madre

Hace dos semanas recibí una llamada de una de las orientadoras del colegio donde estudian mis hijas. Era para solicitarme que les diera una charla sobre cómo empoderar a las niñas en la transición de primaria a secundaria.
En el momento en que iba a responderle que yo no soy psicóloga y que por favor solicitara esta charla a alguien más, asumiendo que querían algo tradicional en donde se describiera el perfil de una niña de esa edad, datos teóricos de cómo ser una madre ideal y esas cosas, ella me interrumpió. Me dijo que la razón por la que me requerían a mí esta charla, era porque consideraban que mi hija, que está viviendo esta transición, lo ha hecho de manera tan fácil, de forma tan empoderada que las maestras lo habían solicitado así.
Yo no salía de mi asombro... quedé de responderle más tarde.

jueves, 9 de enero de 2014

Aprendiendo a ser yo, a ser "egoísta"

Fui criada para complacer las expectativas de los demás, para “encajar”. La única persona que trató de enseñarme algo diferente fue mi mamá, pero no fue congruente, no tenía los recursos emocionales para serlo. No me era fácil. Peleaba conmigo misma porque lo que yo “era de verdad”, lo que yo pensaba, lo que yo sentía, lo que yo quería hacer no tenía nada que ver con lo que se suponía que fuera, pensara, sintiera, hiciera… soy una rebelde por naturaleza.

Pasé muchos momentos dolorosos, mucha tristeza, mucha rabia... Me sentía sofocada, atrapada. Y terminé comprando el punto de vista de que yo simplemente estaba mal, tenía un problema serio, un problema de fondo…

No sabía que el sufrimiento no es real, sino una elección, así que sufrí mucho. Dejé que mi mente fuera mi ama y le diera rienda suelta a los pensamientos de víctima; todos ellos hicieron que la experiencia pareciera muy real. Sólo era víctima de mis elecciones y de mi falta de fe.

lunes, 17 de junio de 2013

Elegir ser real…


L
a autenticidad es una de las cosas que más valoro en mi vida. También es una de las más difíciles de lograr y de hacer realidad, es cierto. Requiere de una atención consciente permanente, que no es fácil de sostener, de una profunda honestidad, de una inmensa capacidad de verme a mí misma y de muchísima valentía.

Muchas veces me ha pasado que me encuentro ‘atrapada’ en una situación. Y, con atrapada no me refiero a algo literal; me refiero a la sensación que me produce el ‘no saber’ con la mente qué es lo que me pasa en el corazón. Aparece una sensación de que ‘algo está mal’, que ‘algo no me gusta’, que ‘algo disuena conmigo’, sin saber qué es…