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sábado, 30 de noviembre de 2013

Una gran amiga que se va


H
oy murió una amiga muy amada. Claudia. Murió después de una larga y tortuosa enfermedad, poco después de su mamá y su hermana, a quienes también quise mucho, que murieron de la misma enfermedad. Y aunque ella estaba en paz con su destino y yo, al final, también, digamos que mi corazón está… sensible. 

Claudia y yo nos conocimos en la adolescencia, en el colegio, pareciera que hace siglos... Fuimos muy cercanas durante muchos años, incluso con nuestras familias. Vivíamos cerca y compartíamos una gran variedad de cosas; entre ellas alegrías, secretos, objetivos, tristezas, travesuras, valores, dolores, momentos… Pero sobretodo, un amor muy profundo la una por la otra.
Ella fue una de las personas que más apoyo y más amor me brindó en esta etapa de mi vida y lo que fuera uno de los eventos más importantes de mi vida: la muerte de mi mamá, cuando yo tenía apenas 20 años. Nunca lo olvidaré. Mi mamá y ella se querían mucho también; las dos tenían un corazón dulce y maravilloso.

viernes, 17 de mayo de 2013

Sí, soy diferente




C
uando era chiquita me preocupaba enormemente el hecho de que era diferente. Me cuestionaba – sin ninguna conciencia propia - qué pasaba conmigo, qué estaba mal… Mi mente trataba de convencerme de que, en realidad, quería ser igual a todos, no notarme, pensar lo mismo que pensaban los demás, gustar de lo que gustaban los demás, usar lo que usaban los demás, ir a los lugares que iban los demás y hacer lo que los demás hacían. Trataba de convencerme de que lo mejor era ‘pasar inadvertida’ - y que, así, les gustaría a todos. Eso me haría ser ‘cool’. No me salía muy bien la cosa…


No podía ser yo de otra forma. Crecí en un hogar muy particular, único, en el que se me enseñó a ser yo. De dos padres que eran ellos mismos, así como eran, para bien o para mal. Se me enseñó a opinar. Se me enseñó a tener criterio. Se me enseñó a ver más allá de las apariencias. Lo agradezco infinitamente. Lo honro.  

Ahora que estoy en la adultez, en una década que, francamente nunca pensé que iba a disfrutar tanto, me siento totalmente diferente de cómo me sentía en ésa época. Ahora me encanta saber que soy así, sentirme así. Soy única, con gustos atípicos, tengo una forma de pensar distinta a la de la mayoría de gente, valoro otras cosas, y, lo que hago, digamos que es bastante singular…